Estadísticas de visitas

lunes, febrero 28, 2005

La historia del primer presidente de la Asociación de la Prensa en Alicante

El periodista y escritor Enrique Cerdán Tato presentó el pasad viernes 25 de febrero el libro De periodistas y periódicos. Historia de la Asociación de la Prensa de Alicante. El libro, editado con la colaboración de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), trata de la historia del asociacionismo periodístico en la capital.

Durante la presentación, Tato destacó la figura del primer presidente de la Asociación de Periodistas, Juan Manuel Contreras. A continuación exponemos algunas características de este periodista y del diario El Demócrata que dirigía. La información proviene de un trabajo de análisis del periódico El Demócrata para la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Elche realizado por los estudiantes Carlas Sirvent, Víctor Romero y Alejandro Fernández:

  • Sobre Juan Manuel Contreras:

"Durante los años en los que está en marcha El Demócrata, mereció protagonismo el periodista José Manuel Contreras, uno de los más firmes impulsores de la iniciativa de llevar a cabo una Asociación de la Prensa. En un ejemplar del periódico puede leerse: 'Por eso sus compañeros lo eligieron presidente de la primera Junta Directiva. Lamentablemente, Contreras murió 33 días después. Era sevillano y residió en Alcoy durante algunos años. En 1903, ya estaba en la ciudad de Alicante al frente de El Demócrata, órgano del Partido Liberal Democrático en la provincia de Alicante, canalejista. A pesar del poco tiempo que vivió con su familia en Alicante, su muerte casi repentina causó una gran conmoción profesional, social y política".

El 22 de diciembre de 1905 El Demócrata abrió a cuatro columnas con el obituario de la muerte del Primer Presidente de la Asociación de la prensa.

Sobre El Demócrata:

"El periódico El Demócrata nace en el año 1903 y termina de publicarse en el año 1910. Son diez años de publicación diaria enmarcada dentro del periodo de la historia de España que se ha denominada la Restauración.

Puede situarse como comienzo de esta etapa de la historia española en el año 1874 y abarcaría hasta el año 1936, según afirman los historiadores Juan Pablo Fusi y Jordi Palafox en su libro España: 1808-1996. El desafío de la modernidad".

Declaración de principios de El Demócrata:

En el primer número dice: “los reaccionarios procedan de donde procedan de donde quieran y sean los que fueren, pretenden hacernos aparecer como irreligiosos se engañan. Nuestras creencias están cimentadas en los ejemplos que hemos recibido de nuestros padres, de nuestros maestros, de las grandes inteligencias que han iluminado la mente del mundo; se han fortificado en esos accidentes de la vida en el corazón y el pensamiento agobiados por la intensidad de las penas piden un lenitivo al cielo, y se han acrecentado ante el culto ferviente que se rinde a Dios en todas las naciones que marchan a la cabeza de la civilización. Esos alardes de irreligiosidad de que hacen gala los que se ufanan en negarlo todo, no hablan con nosotros.

Allá se las hayan los que no creen porque no hay nada que nos merezca más respeto que la conciencia, pero no por desviaciones maliciosas del pensamiento se nos acusa de ideas que no nos pertenecen. Podremos combatir los abusos, los excesos, las exageraciones de los que confunden la creencia con la credulidad y los altos deberes de la religión con los convencionalismos establecidos en beneficio de mundanos intereses.


"(...) pedir a las componendas los medios de vivir, fiar el triunfo de las ideas a las combinaciones de las comanditarias, eso debe pertenecer a la historia. No se vive con ficciones, ni con procedimientos que, si han podido arraigarse porque el hábito los ha impuesto, riñen ya con las costumbres que las leyes del progreso van fijando en la vida del país. Y como el movimiento de la época tiene a desprenderse de todo lo que imprime sello de vasallaje o huellas de servidumbre, y quiere aspirar la sana atmósfera del derecho y el ambiente de la democracia, hay necesidad de romper las habilidosas mallas del caciquismo, que se extiende en la sombra para apoderarse de todos los resortes del poder”.


  • Sobre la censura periodística:

A lo largo de la semana del 14 de julio al 20 de julio de 1904 hubo en Alicante una polémica debido a la retirada de Verdad y Fecundidad, dos libros del escritor Emilio Zola en la Prensa, local destinado a venta de periódicos de Alicante. También fueron retirados otros libros de escritores como Zamacoia. Esta retirada fue llevada a cabo por el juez municipal D. Manuel Senante, el fiscal D. Germán Bernabeu, el secretario y el alguacil de dicho tribunal.

Ante este hecho, El Demócrata decidió hacer un resumen de prensa de tres diarios alicantinos para mostrar las diferencias entre unos y otros. El Demócrata siempre criticó la actuación llevada a cabo por las autoridades y con posterioridad respondió – como se verá a continuación- con mucha dureza a las criticas lanzadas de esta parte del Gobierno. Los diarios elegidos fueron El Noticiero, La Correspondencia Alicantina y El Pueblo. El primero de ellos se posicionó, como El Demócrata, en contra de la actuación, del mismo lado que el Pueblo. El periódico que estuvo de acuerdo con la actuación fue La Correspondencia Alicantina.


Un día después, el 15 de julio, El Demócrata contesta de forma dura a las críticas surgidas desde el periódico La Voz a los diarios que criticaron la actuación de las fuerzas del orden. El Demócrata afirma que los libros incautados son textos legales a pesar de que La Voz asegura que en los libros “hay carne entregada a las pasiones (…) con unos dibujitos capaces de sonrojar a cualquiera”. Ante ello, El Demócrata contesta “ ¿y que nos cuenta el apreciable y pudoroso periódico neo de los señores curas que en Sevilla se llevan a las muchachas que asisten a la vela nocturna, los sorprenden en Gibraltar, se las traen, y les bastan luego dos días para preparar y realizar el nuevo rapto llevándose otra vez a la mística adoratriz? (…) Allí si debe haber carne entregada a la pasión y no ciertamente puesta en tal estado por los liberales. (…) Procure el periódico moralizar en ese campo que falta le hace y cuando tenga arregladito aquello, entonces que se meta en la literatura. Lo otro urge más, pero mucho más”.