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sábado, febrero 26, 2005

Libertad de expresión, censura y violencia

La edición de El Mundo de Alicante abre la página 14 con el siguiente titular: “El Ayuntamiento de Gandía subvenciona una revista juvenil que incita al suicidio en sus dos números”. Según el diario, esta “incitación “ está realizada a través de dos poemas escritos bajo seudónimo (se adjuntan al final de la pieza).

En este punto, el concejal de cultura del Ayuntamiento de Gandía (PSPV-PSOE), Joan Francesc Peris, señaló que el Consistorio “no puede someter a censura previo esta publicación dirigida contra la juventud”. También indicó que “deslindar el límite de la libertad de expresión es un tema difícil y muy complicado” y sentenció que “no es nuestra voluntad convertirnos en censores”.

En España existe la libertad de expresión y cada persona puede decir lo que quiera sin ir a la cárcel. Gracias a esta libertad, recogida en el artículo 20 de la Constitución española, podemos hacer manifestaciones, escribir cartas al Ayuntamiento mostrando nuestras quejas, escribir en Internet, opinar en los medios de comunicación (incluido revistas),... siempre que no fomentemos la violencia y la agresión contra los demás. Ahí está la esencia de la libertad de expresión en lo que se refiere a las ideas, además del derecho a la intimidad, al honor, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. Y esto no lo cumplen los dos poemas de la revista, ya que sí incitan a destruir y pegar a personas por sus ideas (en el caso del que se opone a la religión).

Sin embargo, el Ayuntamiento de Gandía está pagando la realización de una revista que contiene ideas a favor del suicidio y de la violencia en contra de la religión. ¿Puede una institución pública con el dinero de los contribuyente pagar a quién defiende estas dos ideas? Considero que no. Por ello, el Ayuntamiento debería retirar la financiación que aporta y que sea la editora de la publicación, el Consell dels Joves de Gandía (entidad privada y carácter público), la que encuentre otras formas de financiación. ¿Por qué pienso así? Porque la libertad de expresión termina cuando choca con el derecho a la protección de la juventud y de la infancia (punto 4 del artículo 20 de la Constitución).

Además, en los poemas de esta revista, como he dicho con anterioridad, se incita a la violencia, a la agresión y a la destrucción de unas ideas y unos pensamientos muy personales. Por su parte, el poema a favor del suicidio rompe el pacto no escrito de los medios de comunicación consistente en la no publicación de noticias de suicidios, ya que pueden incitar a algunas personas que los leen a cometerlos.

Por todo ello creo que el dinero público no puede financiar una revista en la que se defienden unas ideas a través de la violencia. Y esto es lo crucial: defender la violencia para lograr unas ideas.

Los dos poemas

Esto no es un poema de amor

¿Por qué?
Porque crees en un débil dios, cruel y prepotente.
Por qué sirves a un dios que no se preocupa de ti
¿Crees en aquellos que llevan la palabra de Dios en su voz?
¿Crees en aquellos débiles que profanan la inocencia de la niñez?
Haz que ardan sus templos y deléitate con su dolor
Proclama tu ira contra dios
Arremete contra su pueblo
Ellos son el cordero de Dios, nosotros el lobo que lo devora
Acepta el nuevo orden
Armaggedon
Escupe en la cara de dios, el señor de las mentiras
Destruye a sus siervos, perversos hijos de la inmundicia
¿Qué es el decepcionante amor comparado con la grandeza del odio?
Entona este canto
Como un puño en el rostro de dios

Tributos a los suicidas
Admira a aquel que comete suicidio
Pues suya es la iluminación
El negro arte de la muerte
La pasión por el olvido
Abraza el olvido con feroz pasión
Un último sueño antes del vació
La nada
El frío filo de la navaja surcando negras venas
La bala atravesando una decadente mente
La soga que abraza un último suspiro
Todo aquel que abrace el frío nihilismo
Que abrace el olvido
Odia tu existencia
Porque no eres nadie
Nadie olvida lo que nunca fue
Emociones perdidas que acaban en un suspiro
Penetra en la negra tumba porque es tu último hogar
Abraza la negra muerte