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miércoles, marzo 09, 2005

Con las cifras en la mano ¿y qué?

El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Antoni Bernabeu, presentó ayer en Alicante la incorporación de 96 nuevos agentes al Cuerpo Nacional de Policía en la provincia de Alicante. Estos nuevos funcionarios empezarán a trabajar en el mes de marzo. En toda la Comunidad son 267 los nuevos funcionarios. Al parecer, una buena noticia para garantizar la seguridad de la ciudadanía.

Sin embargo, saltan las dudas. Durante la presentación, cuando los periodistas estábamos apostados esperando la llegada del delegado, un funcionario de la Policía dijo a los periodistas, con ironía, humor y tristeza: "se van más de los que llegan".

Curiosa la afirmación de este hombre. A pesar de ello, Antoni Bernabeu reiteró que estos 96 agentes se incorporarán a la plantilla, cosa que ya había dicho, aunque no matizó el número de agentes que se jubilan o que son trasladados a otros lugares. Valga la reflexión para analizar si en realidad se incrementa la protección o simplemente es una táctica de imagen institucional.

Táctica, por cierto, consistente en que el delegado lo único que hizo fue saludar a los jefes policiales, desfilar por delante de los 96 agentes y soltar a los medios la propaganda propia y característica de cada uno de nuestros políticos.

Aunque, lo que más llamó la atención son las cifras que lleva repitiendo desde hace una semana en la provincia de Alicante. "El índice de delitos en la Vega Baja ha descendido un 20% y en Benidorm un 12%". Es cierto esta afirmación, pero con matices muy importantes. En total sí han descendido, pero un informe que presento la Guardia Civil en la Vega Baja señaló que "si es cierto en general han disminuido, los delitos más peligrosos y que aterrorizan a la gente, como asalto a las viviendas, tirones de bolsos y los efectuados por las bandas organizadas han aumentado".

Entonces, ¿por qué nos engaña con medias verdades, señor Bernabeu? Lo cierto es que la sensación de miedo y peligro aumenta en la provincia y las instituciones públicas no toman las medidas necesarias. Luchar contra el botellón no debe ser la principal iniciativa. La primera debe ser luchar contra la delincuencia.