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martes, abril 19, 2005

Periodistas que mueren por un bien superior

Dos periodistas mexicanos, Alfredo Jiménez Rota y Raúl Gibb Guerrero, fueron asesinados el 5 y el 8 de abril de este mes en México. Los autores de dicho crimen: el crimen organizado. Leo esta información en Periodista Digital y se me revuelven las entrañas: Asesinados por hacer su trabajo, por informar, por formar opinión pública y por hacer que un país sea más transparente.

Podría pensarse que éstos son casos aislados. México es un país con problemas, uno de los que tiene mayor índice de asesinatos. Sin embargo, no es así. La profesión periodística está mal vista por aquellos que quieren ocultar algo. O aquellos que no quieren que nadie se les oponga. Todavía hoy, en pleno siglo XXI, los periodistas son asesinados y tanto las empresas como las administraciones públicas no ponen los medios suficientes.

El año pasado fueron asesinados cerca de un centenar de periodistas. De ellos, en el mes de marzo de 2004 ya habían fallecido 62 en la guerra de Iraq. La situación laboral de estos profesionales nunca la conoceremos del todo: sin contrato, sin seguro, sin seguridad social,... Así se trabaja en esta profesión. Da igual que seas enviado especial que redactor jefe de un medio local. Si pueden, los empresarios evitan darte seguridad. Eres muy costoso para una empresa que obtiene cientos de millones de euros de beneficios al año. Eso eres para ellos. Eso es tu trabajo para ellos. La función social del periodista que nos la creamos los propios periodistas.

Es peligroso ser periodista. Sobre todo si pones en riesgo el poder adquirido por los delincuentes. En España, sin ir más lejos, los periodistas están amenazados por ETA por dar su opinión en Democracia. Eso es ETA. Eso es el terrorismo: asesinatos. Ni más ni menos. Quién lo justifique es uno de ellos. En el año 2000, la banda asesinó al periodista José Luis López de Lacalle e inmediatamenet los profesionales de la comunicación emitieron el comunicado de San Sebastián en el que dejaban explícito que nadie iba a quitarles el derecho a la libertad de expresión.

A pesar de ello, las amenazas continúan y los hechos también. Hace poco más de un año Federico Jiménez Losantos recibió una carta bomba en la COPE. Antes había sido con una caja de puros Carlos Herrera. El periodista está amenazado y puede perder la vida, como ha ocurrido con anterioridad.

El periodista Raúl Gibb Rivero, del que hablábamos al principio, había revelado en sus artículos que el crimen organizado tenía preparados atentados contra funcionarios públicos. Posiblemente les salvó la vida.

Con todo lo expuesto, seguro que se preguntarán por qué continúan trabajando como periodistas. Muy sencillo: el periodismo engancha y cuando sabes que estás ayudando a la sociedad, a defender la libertad no lo puedes dejar. Da igual que te amenacen, te insulten o te agredan. Hay algo que está por encima de todo eso. Y ellos lo saben. Nada importa la precariedad laboral, las horas extras que se hacen a diario, el estrés, los problemas familiares,...

A todos los periodistas: GRACIAS.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

raul gibb era un mentiroso que usaba su periodico para amenazar y chantajear a las personas que le negaban favores, muchos nos vimos en medio de escandalos nada mas por que al señor se le hacia facil chantajearnos con eso, el crimen organizado no mato a raul gibb, el crimen organizado mata a los periodistas que nos dan noticias a fondo de narcotraficantes o delincuentes peligrosos, en su periodico nunca salio algun reportaje en el que no dijera lo que ya lleva tiempo sabiendose en poza rica, asi que el crimen organizado no mato a raul gibb, raul gibb se mato solo al echar a perder vidas de gente importante por querer algo para su beneficio personal.

me da rabia que todos lo ven como a un martir, solo poco supimos quien era en verdad ese hombre.

descanza en paz raul.

11:49 a. m.  

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