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jueves, septiembre 29, 2005

Las vergüenzas del PP valenciano

(José Manuel Medina y Mónica Lorente)

Formar parte del grupo que acaba de llegar al Poder es sinónimo de estabilidad, por lo menos de gozar de una cierta estabilización. Por el contrario, ser miembro del partido que ha perdido el Poder es sinónimo de resentimientos, ambiciones y desestabilización. El PP de la Comunidad Valenciana es el mejor ejemplo de lo dicho.

La llegada del PP a la oposición en el Gobierno de España supuso el recrudecimiento de las relaciones existentes entre los dos grupos del PP valenciana: campsistas y zaplanistas. Tantos unos como otros han estado protagonizando en los últimos dos años declaraciones desafortunadas, mensajes cargados de dinamita y más de una afirmación fuera de tono. No obstante, con más o menos ‘mano izquierda’ –ironías de la vida- el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ha sabido salir reforzado de todos estos desencuentros.

Sin embargo, lo sucedido estas últimas dos semanas en el grupo popular de la provincia de Alicante ha desbordado las previsiones. Entre otras cosas porque las diferencias entre campistas y zaplanistas han caído en saco roto. Los ‘nuevos’ desencuentros han sido propiciados por la votación de varios proyectos urbanísticos en los plenos de los ayuntamientos de Elda y Orihuela.

La primera crisis se produjo el pasado 19 de septiembre, cuando cuatro concejales populares del Ayuntamiento de Elda se alejaron de la disciplina de voto de su para apoyar al alcalde socialista, Pascual Azorín, en la aprobación del macroproyecto urbanístico de la ciudad. Todo un despropósito. Lo más curioso fue que estos ediles, enmarcados en el grupo campsista no hizo caso al presidente local José Luis Martínez Lázaro, también campsista, a la hora de votar en contra del proyecto. Vamos, todo un despropósito.

El último desencuentro se ha producido hoy. El escenario ha sido el salón de plenos del Ayuntamiento de Orihuela, cuando el alcalde del PP, José Manuel Medina, ha aprobado dos proyectos urbanísticos con el voto en contra de ocho de sus concejales (liderados por la zaplanista Mónica Lorente). En fin, más discrepancias por un Partido Popular que no pasa por sus mejores momentos a nivel regional. No obstante, este pleno tampoco ha dejado sin dañar a los socialistas, que han visto como uno de los concejales votaba a favor, mientras otros tres lo hacían en contra.

El presidente provincial del PP, José Joaquín Ripoll, ya se ha pronunciado sobre los hechos y va a pedir responsabilidades a los protagonistas. No obstante, el mal ya está hecho. Las discrepancias dentro de un partido y más cuando se refiere a la aprobación de proyectos urbanísticos propician la suspicacia de los votantes. Nombrar a concejales y alcaldes como Luis XV (por el 15 por ciento que se lleva de comisiones en las operaciones urbanísticas) o el egipcio es algún común entre los votantes.

Para evitar estas especulaciones los órganos internos del partido deberían actuar con mayor éxito. En caso contrario nos encontramos con unos políticos que, en lugar de formar parte de grupos parlamentarios, utilizan estos grupos como facciones y como una vía de enriquecimiento.

2 Comments:

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11:26 p. m.  

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